Acerca de sarajfleiva

Jurista especializada en la Propiedad Intelectual y las Nuevas Tecnologías. Apasionada por las artes. Activista y socia de "Themis".

Carta a Barba Azul

Querido Barba Azul,

Todo empezó tan deprisa, tu estabas ahí, con tu serpenteo y tu flauta, y tu barba azul. Dabas vueltas alrededor de mi y yo te seguia con la mirada, me mareaba, y olía tan bien que me daba un profundo sueño, un sueño como el de por las mañanas cuando hace calor y no quieres abrir los ojos.

Me hacía reír cuando proyectabas imágenes de colores sobre mi cuerpo desnudo, me entretenía ver colores sobre mi piel mientras sonaban canciones y reíamos y reíamos hasta caer boca arriba en el suelo y tu me decías que salíamos de ninguna parte y que  a ninguna parte debíamos ir.

Yo a veces de verdad que no te entendía, no te entendía pero tu barba era tan azul y tus ojos tan grandes, en los que yo me sumergía a dormir con ese sueño que me daba tu olor.

Un día me despertaste cogiéndome de la mano y llevándome al Gran Teatro. Yo era muy feliz de estar allí contigo, teníamos sitio en la primera fila donde a nadie teníamos delante más que a los actores a los que esperábamos. Todo era tan emocionante Barba Azul que sentí ganas de llorar de alegría. Pero ¿por qué no vino nadie más?, tu me prometiste que sería una obra muy bonita con flores y música y animales, pero yo no vi mas que a una tristecita actriz en el escenario que susurraba y se lamentaba y yo no podía oirla Barba Azul, yo no podía oírla y quería irme de allí.

Me daba por pensar que tu barba era azul porque era el cielo, y que el cielo no era cielo sino una bóveda muy grande y muy alta en la que no tenía que pensar porque tu estabas cogiendo mi mano cuando pensaba y me sonreías a veces.

¡Las personas entonces nos miraban! Tú decías que nos envidiaban porque teníamos juventud y  los cabellos muy largos  y nos amábamos tanto Barba Azul que cuando amanecía y yo sangraba por entre las piernas tu me besabas la sangre y ya no dolía y ya pasó, ya pasó angelita de mi amor ya no sangras más.

Como duele escribirte esto Barba Azul, porque ya tu barba no es azul, yo la veo azul pero no lo es, no quiero que me beses la sangre ni me lleves a cantar porque cuando me doy la espalda ya otra vez me he roto como se rompen las porcelanas Barba Azul y tu dices que me arreglas, que me arreglas, pero no, y yo quiero pegar mis trozos pero ¿Cómo voy a hacerlo Barba Azul si ya mis brazos no son?  Yo ya no soy y llevo sin ser mucho tiempo y creo que estoy en otra parte donde tu me has escondido bajo llave. Y ahora te enfadas y me llevas del pelo y yo no te la voy a dar , yo me despido de tu barba azul y de tus ojos grandes y de tu olor que me dormía. Y de tus garras yo no las veía por la noche pero me arañabas los senos y los muslos para que luego viese como me curabas la sangre Barba Azul. Adiós.

Adiós.  Image

(Ilustración: Sherley Friedenreich)

“¿Feminista yo? Uy, qué va”

Hay cosas que claman al cielo. Otras que claman un poquito más que éstas anteriores. Y otras como las que voy a relatar a continuación.
Resulta que me disponía yo a pasar una agradable velada con una amiga mía, de toda la vida. Me parece oportuno señalar por lo que sigue, que ella hizo estudios universitarios, es culta, y siempre está criticando o contando qué-tal-el-último-libro.
Como hacía tiempo que no nos veíamos, tocaba contarnos biografías mutuas. Así que le conté que fundamos el Colectivo FeM, y bueno, que claro, que sí, que somos feministas. A lo que siguió un gesto de escepticismo, unos metros de silencio, y un “¿Feministas?”. Con lo que entramos en una dialéctica algo tensa en la que obtuve una victoria algo pactada y medio dejada estar.

Tras ello, llegué a mi casa y me puse a pensar. Una mujer, adulta, joven, e inteligente, cree (o creía) a pies juntillas que:

– Feminismo es lo opuesto a machismo. Con todo lo que esto conlleva.
– Hay igualdad efectiva y real a día de hoy entre hombres y mujeres. Hilarante.
– Que haya porcentajes prominentes de mujeres estudiando ciertas carreras o que se inclinen a ciertas profesiones (que se identifican claramente con roles de género) se debe simple y llanamente a “gustos”
– Las mujeres llevan estos gustos de manera innata, y hay diferencias neurológicas claras que inclinan a las niñas y a los niños a elegir diferentes modos de divertirse y modos de vida.

Si esto lo piensa una persona con las carácteristicas antes citadas. ¿Qué podría pensar el resto de la población? Tampoco hay que pensar que por leer o haber estudiado menos automáticamente una persona puede pensar lo mismo o de manera más “radical”, pero tampoco hay que menospreciar la idea de que hay un sector bastante amplio de la población igual o menos formada, o incluso más, que piensa esto. Y no es la primera vez que me topo con este hecho, y por supuesto que vosotras tampoco.

En fin, quería señalar la importancia de esto, y de que como mi amiga, hay miles de mujeres (y hombres) que aún tienen estas ideas sobre la mujer y el feminismo. Esto es peligroso, porque supone no ya la no identificación con la ideología feminista, sino un “tácito” alejamiento de las propias mujeres por las ideas que defendemos y la lucha por la igualdad y las injusticias que a diario se cometen o que se maquillan por “es que es la costumbre” o “eso ya solo lo hacen las personas mayores”.

Imagino comentarios similares en las anteriores oleadas de feminismo, y que ahora serían impensables. Ojalá ocurra lo mismo en un futuro. Supongo que es cuestión de tiempo y lucha cambiar la conciencia de la gente, porque en mi opinión es el principal pilar para el cambio.

Y por supuesto, feliz año a todxs.